il Consigliere

lunes, 2 de febrero de 2009

En El Padrino aparece la figura de Il Consigliere, interpretada en la pelicula de Francis Ford Coppola por Robert Duvall de manera excepcional, todo sea dicho de paso. Tal y como su nombre indica, su labor dentro de La Famiglia es la de aconsejar y dar su opinión a Vito Corleone sobre las posibles decisiones que pueda tomar. Como se puede observar, en la primera parte de la película, El Don sigue a pies juntillas sus recomendaciones y es gracias a sus sabios consejos cómo al final de la película, la familia de los Corleone afianza su poder en la ciudad de Nueva York.
Sin embargo en la segunda parte, vemos como Tom Hagen (Il Consigliere) es relegado a un segundo plano y pasa a ser el abogado de los Corleone. Ésta decisión tan erronea conlleva muertes, pérdidas económicas y lo que es más importante, la pérdida del prestigio familiar.

Todo esto se puede extrapolar a la vida real porque debemos y tenemos que rodearnos de gente que nos quiere y que sólo busca el bien por nosotros. Todos tenemos una persona, un consejero, que nos da su opinión acerca de lo que nos hace bien y de lo que nos puede hacer mal. Se puede tener más de un consejero, pero siempre habrá uno que destaque por encima del resto, siempre habrá uno al que le tengamos un cierto cariño y al que haremos más caso que al resto. ¿cómo saber si una persona es adecuada para aconsejarnos? Sencillo: debemos miarale fijamente a los ojos durante unos instantes y observar si su mirada es pura, limpia, sin maldad. Son condiciones estrictamente necesarias para que nos de buenos consejos cuando acudamos a él/ella para pedir su opinión.
Cuesta encontrarlo, y es una labor dura y larga pero satisfactoria cuando finalmente nos damos cuenta de quién merece ser escuchado y quién es simplemente un egoísta que no mira por nuestro bien. Éste último grupillo es en algunos casos la voz cantante en cuanto a consejos se refiere y no busca nuestro bienestar puesto que no dice la verdad. Dice lo que queremos oir o lo que nos gustaría oir. Conozco a algunas personas que encajan con este perfil. Es gente ególatra, simple, aburrida, con un claro complejo de inferioridad y libres. Libres porque se toman la libertad de hacerse llamar amigos cuando en realidad son unos impostores y unos farsantes. No buscan amistad, no quieren nuestra felicidad, no buscan ser un verdadero apoyo. Propagan ideas falsas, tan falsas como ellos y/o ellas.
Pero lo peor es la gente que no se da cuenta de ello. La gente que pese a los errores demostrados del pasado, continuan confiando en sus palabras y actos una vez tras otra. Es triste la gente que es falsa, pero aún es más triste la gente que es boba. La gente que no quiere ver la realidad por miedo a encontrarse sóla ante la verdad porque no quieren comenzar una nueva búsqueda de un buen consejero. Prefieren conformarse con granujas de medio pelo, que dicen ser amigos y un apoyo para cuando haga falta. JA.

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