O lo que es lo mismo, previsión. En mi trabajo tenemos que realizar previsiones de lo que nos va a costar mover una mercancía y lo que vamos a ganar por moverla. La diferencia entre ambos se llama benfecio o pérdida.
Para los negocios es algo muy útil tenerlo todo bajo control y previsionar las ganacias y las pérdidas, pero en la vida real, ¿hasta que punto es beneficioso tenerlo todo bajo control? ¿cómo nos puede ayudar el previsionar ciertos aspectos cotidianos? El ser humano trae de serie un mal hábito que no es otro que la "manía" de prever o intentar prever lo que nos puede ocurrir y/o lo que queremos hacer. No digo que no haya que preocuparse de ciertas cosas, pero existen ciertas otras que es mejor dejarlas al destino pues será él quién se encargue de seleccionar lo más adecuado para nosotros, incluso si esas cosas son negativas hacia nuestra persona. Si seguimos el camino de tenerlo todo bajo control, llegará un momento en el que seremos prácticamente robots-humanos, porque todo estará prefijado a que ocurra de la manera deseada y no dejaremos nada a ese gran recurso llamado improvisación. Es en esos momentos cuando el ser humano da la cara y demuestra su auténtica valía con acciones espontáneas, naturales y que reflejan nuestra personalidad tal y como es en realidad.
Me considero una persona bastante metódica, a la que le gusta anticiparse a las reacciones de los demás, incluso pienso en las posibles respuestas que alguien me puede dar ante una propuesta que le haga. Antes eso se llamaba ser precavido o prudente pero ahora no lo veo así. Ser tan prevenido supone quitarle la gracia a la vida, quitarle la chispa, la incertidumbre ante lo desconocido.
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