Con la rutina en el cuerpo

lunes, 16 de febrero de 2009

Las mismas horas, la misma luz, las mismas personas, las mismas pocas ganas de todos los lunes. Te levantas temprano por la mañana y después de acicalarte deprisa y corriendo te diriges hacía el coche o a coger el autobús para embarcarte en el mismo viaje rutinario y cansino de todos lo días con la esperanza de que ocurra algo inesperado que aporte algo distinto a tu vida. Pero no es así, simplemente es un día más, un día como otro cualquiera con sus ventajas y sus inconvenientes. Ya conoces los coches de la carretera porque los ves todos los santos días, al igual que con los semáforos que sabes qué persona pasa a ciertas horas por esos lugares y la frecuencia de tiempo que tardan en cambiar de rojo a verde. En la radio, no paran de recordarte que es lunes pero que no pasa nada pues gracias a su emisora el día se te hará más ameno, o eso es lo que dicen ellos...

Empieza la semana y sólo piensas en que llegue de una vez el viernes para poder disfrutar de un puñado de horas libres, descansar y llevar a cabo algún plan meditado a lo largo d
e toda la semana. Llega el ansiado fin de semana y tus peores augurios se hacen realidad: las horas pasan deprisa y casi sin darte cuenta te plantas en la noche del domingo. Y es entonces cuando te deprimes y la primera palabra que te viene a la mente es "rutina". Vuelta a la rutina.
Si meditamos un poco, todos tenemos una rutina, mejor y peor. Para algunos, los lunes es el día de ir a la bolsa a ganar un millón más de euros. Para otros su rutina es la supervivencia en la calle y dan gracias por sobrevivir un día más. Y para otros es arrastrar su cuerpo hasta su lugar de trabajo semana tras semana.

2 comentarios:

Sara dijo...

solo una cosa: "emisora" es sin hache :)

Bicos

Kratos dijo...

Joe, qué despiste!

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