Qué cierto es eso de que en la vida hay trenes que sólo pasan una vez. Pasan a tu lado, son trenes lujosos, brillantes y bonitos que llaman a tu puerta de manera caprichosa, y tú te paras a pensar sí harías bien en cogerlo. Por lo pronto compras el billete para el viaje pero luego subir a él es más dificil, te replanteas muchas cosas, dudas, valoras y decides. En caso negativo piensas que no pasa nada y que has hecho lo mejor para tí o al menos eso es lo que lo piensas las primeras semanas o incluso meses. Luego es posible que te des cuenta de que has desaprovechado una oportunidad de oro y no sabes si ese tren volverá a pasar por delante de tu estación, pero en ningún momento piensas en devolver ese billete, lo guardas o lo cambias por otro más adecuado pero nunca lo tiras. Algunos trenes son ciruclares y por esos no hay que preocuparse demasiado porque sabes que tarde o temprano volverán a estar a tu alcance. Y por último están los trenes de largo recorrido. Son aquellos que aunque no los cogieses en su día, sabes que con algo de esfuerzo, suerte y algún que otro atajo serás capaz de tomar en marcha. Son los más sufridos porque exigen una dedicación total pero sin duda alguna la recompensa que ofrecen es muy agradecida.
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3 comentarios:
Estoy de acuerdo lo de
que hay trenes que sòlo
pasan una vez por tu vida,
aunque pienso que a veces
es mejor dejarlos pasar
porque si los coges y
descarrilan las secuelas
que te dejan te quitan
las ganas de coger el tren.
A mi me gusta más mirar la
gente que coge ésos trenes
y lueho saber sus experien-
cias sobre todo, en los trenes
de largo recorrido.Es una opinión.
Yo soy mas de ir en coche, claramente. A mi me gusta conducir o que me lleven de copiloto, pero es que desde el tren solo se ve el paisaje de los lados, nunca lo que hay delante.
yo soy de coger los trenes que pasan por mi vida, mejor arriesgarse que arrepentirse.
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