Give me, give me, give me!

miércoles, 19 de agosto de 2009

Con el paso de las semanas y de los meses me doy cuenta de que quejarse es muy fácil. Basta con ponerse en el peor de los casos, compararse con alguien o algo que te supere ampliamente y lo más importante de todo: vaguear plácidamente. Pero claro, ¿para que te vas a autoanalizar e intentar ver si el problema es tuyo? Por todos es sabido que es muchísimo más cómodo no esforzarse por nada, y empezar a quejarte por todo.
Es muy curioso como se puede extrapolar dicho párrafo al ámbito laboral. Quiero cobrar más, quiero trabajar menos, quiero más vacaciones, más puentes, quiero menos responsabilidades, quiero menos exigencias... ¿para qué me voy a esforzar más si me van a pagar lo mismo? Pues hombre si y no. Evidentemente te van a pagar lo mismo, pero la satisfacción personal del trabajo bien hecho es algo impagable. La persona que mejor tiene que valorar tu trabajo eres tu mismo, ni tu jefe ni tu superior ni tus compañeros... nadie mejor que tu porque tu lo haces, sabes lo que haces y sobretodo sabes lo que te cuesta hacerlo.
Evidentemente yo soy el primero al que le gustaría cobrar más y me imagino que a todo el mundo, eso está muy claro, pero el problema es cuando pides, pides y pides y no recapacitas si realmente sería justo que hiciesen caso a tus peticiones y ya no sólo monetarias sino vacaciones, responsabilidades, etc.
Siempre lo he dicho y sigo convencido de ello pero es que hay que ser consecuente con lo que se dice y a su vez actuar en consecuencia. Luego pues sí, aparecen esos elementos que han nacido para exigir, pedir y demandar sin darse cuenta de que son despojos humanos y que su comportamiento hace de este país lo que es ahora mismo, un descontrol total.

Pero así mismo también siempre digo que hayá cada cual con su vida, aunque creo que de vez en cuando es bueno preguntarse acerca de lo que somos, de cómo actuamos, de lo que queremos y de lo que merecemos. La autocrítica es sana y no hace daño.
Qué nadie se moleste por esta entrada, desde ya quiero dejar muy claro que no va dirigida a nadie en particular. Es una de mis muchas reflexiones.

2 comentarios:

ANOXA dijo...

Pues si la verdad es que nunca valoramos lo que tenemos hasta cuando tenemos un sueldo estupendo y con todas las ventajas no lo valoras hasta que lo pierdes y estas en un sitio aun peor, y sin embargo queda el consuelo de pensar que al menos tienes un trabajo que te proporciona la tranquilidad adquisitiva sabiendo que al mes siguiente cobraras, hoy en dia tal como esta el pais la verdad esta siendo casi un lujo decir que tienes trabajo y si encima es fijo ya ni te cuento.....a veces pienso que no es tan malo que por un motivo u otro tengas que cambiar ya que eso te da una experiencia que luego te sirve para el dia a dia y te hace crecer como persona y te puedo asegurar al menos en mi caso que adquieres una versatilidad a la hora de realizar diferentes tareas que no veas, en fin hacia tiempo que no te escribia y como ves me he vuelto a enrollar!!!besitos

Lagüeli dijo...

Querido,

La realidad es que el curro es como una relacion de pareja... pase lo que pase , sólo si disfrutas de ella merece la pena. Si no es así cambia de trabajo. Yo soy quejica profesional, pero ME ENCANTA MI TRABAJO.
Bss