Me he levantado fatal, algo aturdido y apesadumbrado porque a parte del dolor de mi muñeca y mi resfriado, me dolía el alma. Para la muñeca me estoy dando una pomada para que baje la inflamación y para el resfriado estoy tomando el archiconocido Gelocatil, pero, ¿qué puedo tomar para el dolor del alma? ¿dónde venden la cura para ello?
Esta no va a ser una entrada triste, aunque lo parezca, porque ya dije en la última entrada que se acabó eso de ser una persona pesimista. La vida me plantea problemas y yo tengo el deber de hacerles frente y de encontrar la solución para arregrarlo. Y si tengo que pedir ayuda para salir de los problemas, me tragaré mi orgullo, lo expulsaré de mi cuerpo y me apoyaré en quién yo sé que me puede ayudar.
Hace un tiempo hice una elección muy importante en mi vida, pero fue una elección que hice con total seguridad y con un factor de riesgo bajo, increíblemente bajo. Eso lo hice en su momento y por supuesto no me arrepiento lo más mínimo. Era un caballo ganador y lo sigue siendo, de eso no me cabe la menor duda porque yo cuando me decanto por algo es porque estoy convencido al 100% de que será bueno para mí y obtendré éxito.
Cuando escribí la entrada de " Soy como soy", principalmente destaqué todo la malo que tengo y muy pocas cosas buenas. Eso lo sé y salió así porque en ese momento todo lo que me rodeaba era malo. Existe el dicho de "dinero llama a dinero" y en ese caso se podría decir que "pesimismo llama a pesimismo". Probablemente si ahora reescribiese esa entrada, saldría algo notablemente diferente porque no todo es pésimo o malo. ¿Hay cosas que cambiar? Sí, evidentemente y yo el primero. Pero también hay otras que ya han sido cambiadas y están solucionadas y a su vez existen otras que no lo están pero tampoco es el momento de preocuparse porque no lo estén. Se arreglarán cuando sea necesario y llegue el momento oportuno.
Una de las cosas buenas que tengo o creo que me caracteriza es que reconozco mis errores sin problema alguno. Quizá no a la primera o a la segunda ni a la tercera, pero termino dándome cuenta de ello y pido perdón mil veces. Sé que me he equivocado y me disculpo públicamente, hoy y los días que hagan falta, porque el fin lo merece. Haré todo lo que esté en mi mano y lo que no, también.
Esta no va a ser una entrada triste, aunque lo parezca, porque ya dije en la última entrada que se acabó eso de ser una persona pesimista. La vida me plantea problemas y yo tengo el deber de hacerles frente y de encontrar la solución para arregrarlo. Y si tengo que pedir ayuda para salir de los problemas, me tragaré mi orgullo, lo expulsaré de mi cuerpo y me apoyaré en quién yo sé que me puede ayudar.
Hace un tiempo hice una elección muy importante en mi vida, pero fue una elección que hice con total seguridad y con un factor de riesgo bajo, increíblemente bajo. Eso lo hice en su momento y por supuesto no me arrepiento lo más mínimo. Era un caballo ganador y lo sigue siendo, de eso no me cabe la menor duda porque yo cuando me decanto por algo es porque estoy convencido al 100% de que será bueno para mí y obtendré éxito.
Cuando escribí la entrada de " Soy como soy", principalmente destaqué todo la malo que tengo y muy pocas cosas buenas. Eso lo sé y salió así porque en ese momento todo lo que me rodeaba era malo. Existe el dicho de "dinero llama a dinero" y en ese caso se podría decir que "pesimismo llama a pesimismo". Probablemente si ahora reescribiese esa entrada, saldría algo notablemente diferente porque no todo es pésimo o malo. ¿Hay cosas que cambiar? Sí, evidentemente y yo el primero. Pero también hay otras que ya han sido cambiadas y están solucionadas y a su vez existen otras que no lo están pero tampoco es el momento de preocuparse porque no lo estén. Se arreglarán cuando sea necesario y llegue el momento oportuno.
Una de las cosas buenas que tengo o creo que me caracteriza es que reconozco mis errores sin problema alguno. Quizá no a la primera o a la segunda ni a la tercera, pero termino dándome cuenta de ello y pido perdón mil veces. Sé que me he equivocado y me disculpo públicamente, hoy y los días que hagan falta, porque el fin lo merece. Haré todo lo que esté en mi mano y lo que no, también.
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