Esta mañana mi compañera de departamento, Encarna, me ha confirmado que la despiden. Ha llegado mi jefe de Vigo, el señor Enrique Diz, y se han reunido con ella durante más de una hora y enseguida me he dado cuenta de que la cosa era bastante seria.
Alegan que la situación global de la compañía es muy difícil y que hay que hacer recortes por algún sitio, porque además no solo no hemos crecido como multinacional sino que perdemos dinero o no ganamos lo que estaba planeado, que para el caso es prácticamente lo mismo.
Según comentan su sueldo es uno de los más altos y tienen que prescindir de sus servicios porque desde nuestra sede central en Italia están pidiendo rendimietos personales y lamentablemente le ha tocado a ella.
Las circusntancias en las que llegó fueron un poco raras y nunca llegó a cuajar con el resto del grupo. Yo siempre me he quejado de que me ayudaba poco, y ahora no lo voy a negar, ni voy a sacar pecho ni a cambiar mi discurso. A nivel de trabajo diario ella no me ayudaba nada, se iba a desayunar una hora larga, comía y volvía a las dos o tres horas achispada y riéndose a carcajadas, fumaba cada dos por tres... Pero no me alegro lo más mínimo de que la hayan echado porque es algo terrible, y de momento a mí no me ha pasado y espero que nunca me pase, porque te debes sentir fatal contigo mismo.
Alegan que la situación global de la compañía es muy difícil y que hay que hacer recortes por algún sitio, porque además no solo no hemos crecido como multinacional sino que perdemos dinero o no ganamos lo que estaba planeado, que para el caso es prácticamente lo mismo.
Según comentan su sueldo es uno de los más altos y tienen que prescindir de sus servicios porque desde nuestra sede central en Italia están pidiendo rendimietos personales y lamentablemente le ha tocado a ella.
Las circusntancias en las que llegó fueron un poco raras y nunca llegó a cuajar con el resto del grupo. Yo siempre me he quejado de que me ayudaba poco, y ahora no lo voy a negar, ni voy a sacar pecho ni a cambiar mi discurso. A nivel de trabajo diario ella no me ayudaba nada, se iba a desayunar una hora larga, comía y volvía a las dos o tres horas achispada y riéndose a carcajadas, fumaba cada dos por tres... Pero no me alegro lo más mínimo de que la hayan echado porque es algo terrible, y de momento a mí no me ha pasado y espero que nunca me pase, porque te debes sentir fatal contigo mismo.
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