Antes de que me olvide

martes, 14 de octubre de 2008

En la vida existen dos clases de personas: los tontos y los listos. Se trata de una simbiosis por la cuál los unos no existirían sin los otros y viceversa, aunque lamentablemente este es un problema que siempre estará ahí hasta el fin de los tiempos. La verdad es que si nos detemos unos minutos a pensar en qué grupo de los dos nos encontramos, probablemente nos daremos cuenta de que en determinados momentos somos listos y en otras nos comportamos como auténticos imbéciles. Particularmente me encuentro más identificado con el grupo de los tontos, no sé, no me gusta que se aprovechen de mí pero "prefiero" o estoy más acostumbrado a llevarme disgustos y/o desengaños con la gente a darlos yo.
Por fortuna, y como diría Luis Aragonés, "yo ya tengo el culo pelao" en ciertos aspectos de la vida como por ejemplo la amistad. Dicen que tengo un concepto de la amistad algo deformado, que va más allá de lo que realemente es, y lo que yo quiero no lo hay o está en peligro de extinción. Siendo sinceros me da igual, a estas alturas de la vida no me importa no encontrar lo que busco, pero lo que sí me da una rabia de mil demonios es que gente que sí que cree en la amistad empiece a perder el norte o se entristezca porque personajillos y gentuza que no merecen ni ser escuchados, se comporten de manera vil y hieran los sentimientos de otros. A lo mejor lo que ocurre es que estos tipejos se creen los listos, los amos de los sentimientos, cuando en realidad no son más que inútiles seres cuya única preocupación en la vida es vagar por el mundo de un punto a otro esperando la llamada divina de la suerte. Señores esto no es así, no se puede hacer daño a quien es una buena persona porque no se lo merece y porque en ella no radica el sentimiento del mal, ni del rencor, ni la venganza. Pero en mí sí está, y este tipo de cosas no me ayudan a erradicarlo. Al contrario, soy un ser rencoroso a más no poder y no me siento nada orgulloso de ello pero tengo que aprovecharlo de alguna manera y vengarme de ciertas cosas porque en esta ocasión no puedo tragarmelo y dejarlo aparcadito en lo más profundo de mi corazón.
Ah!, por cierto. Antes de que me olvide: no existe perdón posible para quién no se lo merece.
He dicho.

2 comentarios:

Sara dijo...

Mae mía... qué le han hecho a tu Elisa?!?!?! Que si hay que pegarse una se pega eh... ya sabes de mi carácter violento...

Deja aparcado el rencor que nunnnca es bueno, y te lo dice una que tuvo lo suyo!

Anónimo dijo...

Hola mi querido kaotino me gusta mucho conocer tu opinion,sobre elsentido de la amistad,pero evidentemente en alguno casos tus pensamientos van por delante de los de otros la amistad es una de las mejores cosas con las que se cuenta en la vida pero hay situaciones que llevan a uno a pensar en uno mismo y dejar a un lado a los demas sobre todo cuando
ser ve que cada uno mira por uno mismo.Pienso que la amistad hay que sabersela ganar uno mismo y cuidarla.