No puedo con todo

lunes, 20 de octubre de 2008

Bueno pues ésta es la segunda maldita vez que escribo esta entrada. Lo intenté por la mañana pero al ir a subirla me dio un error fatal en el pecé y se me borró por completo. Intentaré expresar lo mismo que sentía esta mañana, porque los sentimietos no se olvidan pero las palabras adecuadas para expresarlos sí.

Durante el último mes sabe Dios que he intentado encontrar una solución que satisfaga a todas las partes por igual. Una solución salomónica que contentase a todas las partes implicadas en el problema. He tanteado a todas las personas para comprobar sus reacciones, sus inquietudes y he tirado de la cuerda hasta ver el límite de la situación. Después de mucho pensarlo y de dar muchas vueltas en la cama me he dado cuenta de que no puedo hacer nada, no soy capaz de pensar con claridad y no puedo atacar a la raíz del problema. No he encontrado una solución que guste a todo el mundo porque lo que se arregla por un lado se quiebra por otro. Pero eso no es lo peor: no soy capaz de contentar a todo el mundo porque en este momento yo no soy feliz conmigo mismo. Debo concentrarme en mí para solidificar la base y así empezar a intentar corregir los problemas y defectos que día a día me abordan en los momentos más insospechados. Esto es así tal cual lo estoy escribiendo en este preciso instante. Así lo siento y así lo comparto con mi círculo de lectores. Además debo pararlo ahora porque sino se convertirá en una gran bola de problemas y desavenencias que me arroyará cual vitorino en fiestas pamplonicas.

Creo que ya lo comenté en su momento pero cuando mi padre me dijo: eres igual de gilipollas que yo, siempre tratarás de contentar a todo el mundo y al final por un lado o por otro siempre te dirán que te has equivocado. En su momento no le hice mucho caso, fundamentalmente porque lo que diga este sujeto no lo he tenido ni lo tendré en cuenta nunca. Pero lo cierto es que tenía razón: haga lo que haga siempre me habré equivocado y no podré contentar a todo el mundo, no podré lograr el equilibrio deseado por todas las partes. ¿solución? resguardarse del tifón que ahora mismo azota con violencia mi vida, esperar tiempos mejores y asomar la cabeza cuando el temporal amaine. Hoy por hoy creo que es la decisión más acertada, especialmente porque no puedo seguir perdiendo el tiempo con trifulcas absurdas y carentes de toda ética. Voy a ser un niño bueno, a poner mi mejor sonrisa y a aguantar el chaparrón, que por otro lado no puede durar eternamente.
El otro día me encontré con un viejo conocido, un amigo de la infancia. "El Cebo". Le conozco desde los cuatro años y aunque ahora está un poco despendolado, es buena gente. El caso es que estuvimos un rato parlamentando y poniéndonos al día de nuestras respectivas vidas. Al cabo de un rato hablando me di cuenta de la gran diferencia que existía entre ambos. Ojo, no quiero decir que sea bueno o malo en ninguno de los dos. Lo que quiero decir es que me percaté de que él lleva una vida de un chaval de ventiún años y su responsabilidad es correlativa a su edad. Yo sin embargo puede que esté sobrecargado con cosas que han llegado demasiado pronto y que no soy capaz de soportar. No tengo la mentalidad de un chico de veinti pocos años... pero tampoco la de un hombre de cuarenta.

Unas historietas cortas

Os voy a resumir brevemente algunas cosas que me han pasado en la última semana:

· El Martes me deje las llaves del garaje dentro del coche... Tuve que esperar en la puerta durante algún tiempo en plan Kale Borroka a que entrase alguien con su coche para entrar a recuperar las llaves y poder mover el coche.

· Todos los días cuando llego a casa enciendo rápidamente el ordenardor y tengo que escuchar por lo menos un par de veces la última joyita de Trivium:
Down from the Sky
Esto de no poder escuchar música en el trabajo me está matando lentamente.

· Este fin de semana estuve malo con fiebre y dolor de estómago. Fui a cenar al Frankie & Bennies del Diversia y el pollo con peperoní creo que no me sentó muy bien. El viernes me tocó vomitar de madrugada y aunque el domingo me sentía mucho más "entero", parece que he recaído ligeramente en cuanto he pisado la oficina. Está claro, a partir de ahora tengo que controlar más lo que como y una ensaladita de vez en cuando tampoco hace daño a nadie...Sólo recordar el sabor de ese pollo me provoca nauseas.

· Me he enterado de que hay una vecina que dice que soy un chulo y un creído. No sé quien es pero seguro que es la hija de puta de la Mugrelia. ¿Qué no sabéis de dónde sale ese nombre? Aurelia + Mugre de su piel = Mugrelia. Ojo! yo no se lo puse. Francamente me la pela.

· El jueves me percaté de que las ruedas de mi coche son demasiado estrechas. No puedo entrar en las curvas en plan fórmula uno porque la adherencia es baja al ser un coche con el centro de gravedad demasiado alto y las ruedas demasiado finas. Cuando me toque cambiarlas pediré que me calcen unos "slicks" como los del Alonso para retomar mis curvas cerradas y poder picarme con los BMW´s de ruedas generosas, tal y como hacía con mi querido Forfi.

· El Lunes corrí durante una hora y al día siguiente tenía agujetas hasta en las pestañas. Me dolían los huesos! El miércoles decidí salir a correr pero ese día solo hice un poquito de recuperación durante algo más de media hora.

· La venganza es algo innato en mi.

Antes de que me olvide

martes, 14 de octubre de 2008

En la vida existen dos clases de personas: los tontos y los listos. Se trata de una simbiosis por la cuál los unos no existirían sin los otros y viceversa, aunque lamentablemente este es un problema que siempre estará ahí hasta el fin de los tiempos. La verdad es que si nos detemos unos minutos a pensar en qué grupo de los dos nos encontramos, probablemente nos daremos cuenta de que en determinados momentos somos listos y en otras nos comportamos como auténticos imbéciles. Particularmente me encuentro más identificado con el grupo de los tontos, no sé, no me gusta que se aprovechen de mí pero "prefiero" o estoy más acostumbrado a llevarme disgustos y/o desengaños con la gente a darlos yo.
Por fortuna, y como diría Luis Aragonés, "yo ya tengo el culo pelao" en ciertos aspectos de la vida como por ejemplo la amistad. Dicen que tengo un concepto de la amistad algo deformado, que va más allá de lo que realemente es, y lo que yo quiero no lo hay o está en peligro de extinción. Siendo sinceros me da igual, a estas alturas de la vida no me importa no encontrar lo que busco, pero lo que sí me da una rabia de mil demonios es que gente que sí que cree en la amistad empiece a perder el norte o se entristezca porque personajillos y gentuza que no merecen ni ser escuchados, se comporten de manera vil y hieran los sentimientos de otros. A lo mejor lo que ocurre es que estos tipejos se creen los listos, los amos de los sentimientos, cuando en realidad no son más que inútiles seres cuya única preocupación en la vida es vagar por el mundo de un punto a otro esperando la llamada divina de la suerte. Señores esto no es así, no se puede hacer daño a quien es una buena persona porque no se lo merece y porque en ella no radica el sentimiento del mal, ni del rencor, ni la venganza. Pero en mí sí está, y este tipo de cosas no me ayudan a erradicarlo. Al contrario, soy un ser rencoroso a más no poder y no me siento nada orgulloso de ello pero tengo que aprovecharlo de alguna manera y vengarme de ciertas cosas porque en esta ocasión no puedo tragarmelo y dejarlo aparcadito en lo más profundo de mi corazón.
Ah!, por cierto. Antes de que me olvide: no existe perdón posible para quién no se lo merece.
He dicho.

The Burning Red

lunes, 13 de octubre de 2008

Efectivamente amigos, volvemos a las entradas superficiales y carentes de interés para la mayoría de vosotros, pero me apetece poner algún clip musical y daros el coñazo.

Hoy os traigo The Burning Red de Machine Head: se trata de uno de los mejores temas de la banda americana y os he de advertir que es apta para todos los públicos, puesto que sigue el esquema clásico de una balada heavy. Os la recomiendo, ya que la calidad de esta banda es realmente alta en todos sus discos, y especialmente en The Blackening, su último disco. Si os gusta, tienen otras grandes canciones como Imperium o Silver, aunque estas son mucho más duras y englobadas dentro del trash metal.





I see the sun begin to rise
And I’m blinded too
I’ve seen the world thru
Jaded eyes that I’m crying thru
I’ve watched the darkness hypnotize
And confided

Hold on I’m falling can’t
Breathe anymore
An ocean has opened
These scars need to
Heal over

Caress the needle prick in my eye
The tears fell like rain
I’ve rode the phoenix as she glides
And I’ve gone insane
I’ve seen the light of suicide
And I’m dying

Hold on I’m falling can’t
Breathe anymore
An ocean has opened
These scars need to
Heal over

Colder and colder
Just hold onto me

Huyendo de mis pecados

miércoles, 8 de octubre de 2008

A principos de Julio comencé a salir a correr por las tardes, principalmente porque unos compañeros del trabajo me lo recomendaron y porque las tardes en verano se me hacían eternas. Al principio corría diez minutillos y acababa muerto, pero con el paso del tiempo y el entrenamiento he llegado a correr durante algo más de cuarenta y cinco minutos sin sofocarme ni darme mareos. De pequeño en el colegio / instituto odiaba hacer el test de Cooper porque estaba muy pasado de kilos y siempre terminaba echando los higadillos y maldiciendo a la profesora de gimnasia (vale, educación física para que nadie se enfade). Pero ahora la cosa es distinta y es un ejercicio relamente bueno que hace trabajar duramente al corazón y un montón de músculos más. No obstante, yo no lo practico para estar más en forma o adquirir resistencia. Lo hago porque cuando tengo la cabeza colapsada de pensamientos, mi cerebro me avisa y es entonces cuando decido salir a la calle a correr. Los principales beneficios que me reporta son que después de un tiempo en el que solo me acompaña el compás de mi corazon, mi cabeza logra despejarse, consigo liberarme de los pensamientos que me atormentan y centro toda mi atención en la respiración y en el sonido de las intermitentes pisadas. Además, al día siguiente me levanto como nuevo después de dormir toda la noche del tirón y sin ningún tipo de pesadilla o sueño.
Ayer mismo llegué a casa después de trabajar y hacía muy mala tarde pero no me lo pensé dos veces y me eché a la calle (eso ha sonado en plan puti no?) en busca de la tranquiladad y la estabilidad pensativa que mi cerebro me demandaba. Salí con pantalones cortos y camiseta corta y como os podéis imaginar me calé enterito, pero lo mejor de todo es que no me importó lo más mínimo. Hubo un punto en el que ya no era capaz de distinguir si lo que me caía por la frente era sudor o era la lluvia que se escurría por mi cuerpo, empapando la ropa y enfriando mis pensamientos.
Aunque ayer también me dí cuenta de otra cosa. Aparte de correr para despejarme, corro porque huyo de mis pecados. Me explico: hubo un momento en el que no podía más, estaba a punto de parame y regresar a casa a resguardarme de la lluvia que en aquel momento empapaba las calles de Alcobendas y de buena parte de la Comunidad de Madrid, pero en vez de eso aumenté el ritmo porque "sentía" como todos mis pecados me perseguían. No, no me he vuelto loco, aún... pero era una sensación extraña, nunca antes había sentido tal cosa y además creo que el próximo día me volverá a suceder lo mismo.
Pienso seguir saliendo a correr durante todo el invierno, siempre y cuando encuentre un ratillo para hacerlo. Es la única manera que tengo de extrapolar los pensamientos de mi cabeza y también me gusta ver como cada día me supero un poquito más.

El tiempo lo pondrá todo en su sitio

lunes, 6 de octubre de 2008

Es una gran frase ésta que utilizo para presentar mi última entrada. No creo en Dios, ni en nada que se le parezca pero sí creo que la vida es justa y más tarde o más temprano todos tenemos lo que nos merecemos. Si haces cosas buenas te pasarán cosas y si haces cosas malas el futuro te deparará cosas malas, es decir, si tu matas a alguien, alguien te matará a ti. Lógicamente ésta teoría no es infalible y siempre existen y existirán salvedades y malnacidos que nunca recibirán su merecido. Es entonces cuando entra en juego los impulsos humanos y los sentimientos, para equilibrar la balanza, para conseguir la igualdad que ningún sistema gurbenamental logra y hacer que cada uno reciba su merecido.

El peor insulto (así lo considero yo) que me pueden decir es que soy igual que mi padre. Desde siempre he intentado borrar este concepto de la mentalidad de la gente que me rodea, realizando actos contrarios a los de la susodicha persona. Lamentablemente parece que eso, pese a mis esfuerzos y mi entrega, no lo he conseguido. No he sido capaz. Según mi padre soy "un gilipollas y un orgulloso igual que él". Qué duda cabe cuando el principal actor de esta tragicomedia te confirma tal semejanza. No puedes hacer mucho, salvo resignarte porque llegados a este punto no puedes cambiar tu manera de ser, de actuar, de pensar, de querer...

La herencia genética es algo que no podemos borrar de nuestro cuerpo como si de un tatuaje se tratara. Es algo que nos viene dado y que por mucho que intentemos mitigar sus efectos, tarde o temprano salen los dichosos genes a pasear por nuestra vida para joder todo lo que hemos conseguido con esfuerzo y sacrificio.

Evidentemente con todo lo comentado en párrafos anteriores no estoy nada agusto con la situación en la que me encuentro actualmente. No por lo que me está pasando en el presente, sino por lo que el futuro me deparará. Tarde o temprano cometeré algún error grave, un error irreparable que me llevará a perderlo todo y quedarme solo. Si Dios existe de verdad, sólo le pido una cosa: que mis hijos no se parezcan absolutamente nada a mí.