A los 23

jueves, 11 de marzo de 2010

Al cumplir veintitrés años me he dado cuenta de que la vida es un rato, es un momento el que estamos aqui (de paso) y desperdiciamos mucho tiempo en intentar conseguir una casa mayor, un coche más potente, ganar más dinero en un trabajo que en muchas ocasiones no es de ningún modo satisfactorio... ¿todo para qué? para tener más preocupaciones en la cabeza, para aparentemente progresar en esa carrera de fondo que todos tenemos, para acortar la vida útil con preocupaciones innecesarias y estrés cardiaco, para esforzarte más y disfrutar menos, para enfadarte por cosas sin sentido...
Hay que aprovechar cada segundo, hay que disfrutar al máximo de cada instante que nos brinda la vida porque puede ser que se convierta en el último, y de esta manera cuando todo acabe, tener la certeza de que si tuvieses la posibilidad de volver a empezar, harías otra vez todo lo que hiciste. Volver a vivir la vida de la misma manera, eso significaría que tu vida ha sido plena y has hecho lo que realmente setías en cada momento.
Me gustaría tener la certeza de que eso será así cuando llegue el otoño de mi vida.

A parte de esta pequeña reflexión con ciertos tintes melancólicos, el lunes fue un día bastante bueno para mi, sobretodo porque me di cuenta de un montón de pequeños detalles que a mi me llenan mucho. Son ese tipo de detalles que normalmente y pese a que soy bastante observador, pasas por alto erroneamente. Erroneamente porque son cositasque me han gustado mucho y que por supuesto también he valorado muchísimo.
Lamentablemente también he percibido detalles que no me han gustado nada en absoluto, pero que a su vez tampoco me han supuesto una gran decepción porque eran cosas que se veían venir allí en la lejania. Es como cuando ves un alud de nieve: empiezan resvalando cuatro copos guarrindongos en la cresta de un pico lejano pero sabes que se irá haciendo más y más grande y finalmente, te pongas como te pongas te arrollará. Y eso es a grandes rasgos es lo que ha ocurrido, me he topado con sorpresones, sorpresas desagradables, sorpresas sorprendentes y sorpresillas.
No sé si me habré o si me estaré equivocando en algo (creo que no) con ciertas personas, pero en cualquier caso estoy dejando de lado mi rencor y siempre intentaré ir de frente con las personas. Me molestan algunas situaciones no generadas por mí, porque me siento un poco impotente y sobretodo no puedo quitarmelas de la cabeza. ¿debería? pues sí, porque igual no merece la pena ni intentar arreglarlo (no me corresponde a mi) y a fin de cuentas quizá es mejor que haya pasado ahora que no dentro de 2 o 5 años. No lo sé, aunque espero saberlo no dentro de mucho tiempo.

1 comentarios:

Sote dijo...

Excelente entrada la primera parte me a dado idea e inspiracion para hacer una cancion (en español) con tintes a lo Mago de Oz, aunque tardara en gestarse pero me ha dado la idea y algo ira saliendo.

Y ahora una de futbol porque lo del otro dia escuece aun eh?.Un abrazo.