C-O-C-H-E

miércoles, 3 de marzo de 2010

El parking de mi trabajo es llevar el concepto de aparcamiento mucho más lejos de lo que todos conocemos porque no aparcas sino que literalmente se trata de apelotonar los choches para que entren el mayor número posible. Es como jugar al tetris pero con coches y así pasa, que cuando alguien necesita sacar su vehículo montamos un circo que la calle parece más un desfile de una feria automovilística que una calle corriente.
Lo curioso es que esta mañana mi jefa me ha pedido que moviera su coche porque ella estaba reunida y no podía escaparse. Yo por supuesto encatado de la vida porque me encanta conducir y si es un coche de otro mejor que mejor, porque cada uno es único con sus propias características y reacciones.
El coche en cuestión es un Renault Megane F1, lo que se traduce en que es una serie limitada a 150 unidades en España y que desarrolla 240 caballos. (para que os hagais una idea un coche "básico" de calle tienen entre 65-80 c.v). Hace tiempo que a mi los Renault me dejaron de gustar, no por nada, sino porque llega un día en el que una marca directamente no te atrae. Eso y sus precios desorbitados, junto con una estética algo extraña.
Pero, ¡ay amigo! 240 cv son muchos y te premiten hacer diabluras, especialmente en circuitos, pero lamentablemente esas diabluras las he tenido que dejar aparcadas porque ha sido una vueltecita rápida. Ha sido una de esas cosas que las piensas en el momento porque yo sólo tenia que mover el coche un par de metros pero ¡qué cojones, ya que estamos!. Ya no son sólo los caballos, es el ruido del motor al arrancar y al acelerar que parece un enjambre de abejas acercandose zumbándo hacia ti, es el tacto `racing` de los pedales con un embrague corto diseñado para hacer salidas rápidas, los asientos que te agarran como si de una nave espacial se tratase, los neumáticos que se pegan como una ventosa a un asfalto impaciente por recibir su paso... Es díficil describirlo con palabras incluso para un auténtico enamorado de los coches como yo.
Habrá gente que diga, "pero sigue siendo un coche que te lleva del punto A al B y además de 120 no puedes pasar". Sí, es cierto eso es así, pero la manera de ir de un punto a otro difiere mucho de si llevas un coche divertido o aburrido y es cierto que de cientoveinte no puedes pasar pero la manera de llegar a esa velocidad difere de uno a otro. Son matices que hacen que la industria de la automoción no cese en su intento de buscar nuevas ideas que mejoren el medio ambiente, abaraten costes, se busquen mejoras de rendimiento, estéticas nuevas y originales... Hay un sin fin de posibilidades.



De todas formas esto no me ha quitado de la mente el "capricho imposible" que tengo en mente y que es más una utopía que otra cosa. A mi el coche que realmente me gustaria tener es este:



Es un Ford Focus RS. Ahí donde le véis este pequeñín guarda bajo el capó 305 caballos de vapor. A parte de eso a mi los Ford... qué queréis que os diga, me tiran, me tiran mucho pese a que mi querido Fiesta me dio más problemas de los que hubiese querido. Si no me hubiese fallado tanto ahora mismo lo tendría aparcado en mi garaje. Para mi tienen un "algo especial" que de momento no lo he notado en otros coches. Quizá también influye el hecho de que fue mi primer coche pero tranquilos que volveré a esa marca y quién sabe si con un Focus Rs. Soñar es muchísimo más barato que ese coche.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Pues que bien pero a mi en especial
el coche que mas me ha gustado es
el ford.fiesta que tuviste trasmitia cariño pero bueno yo
es que soy muy sentimental