Falso

viernes, 3 de julio de 2009

La pasada semana, una compañera del trabajo me dijo que yo era un falso. Así sin más. Se quedó más hancha que larga y yo me quedé perplejo. Evidentemente me molestaron bastante esas palabras porque me lo dijo una persona a la que tengo mucho cariño y jamás pensé que pudiese decirme semejante cosa en la vida. Todo vino porque un par de días antes a otra compañera yo le dije si venía a comer con nosotros al comedor como suelo hacer habitualmente con el resto de compañeros a la hora de la comida y por lo que parece ella se molestó y me confesó que yo actuaba a espaldas de la gente y no era igual con todo el mundo.
En el trabajo siempre he intentado separar lo laboral de lo personal y he coincidido con gente muy maja y que trabajaba mal y gente grosera pero grandes trabajadores como la copa de un pino. Y es por eso que yo siempre separo ambas cosas y por supuesto intento llevarme bien con todo el mundo, puedo caer bien a la gente o no pero desde luego no juego a dos bandas...

Cuando llega la hora de comer me gusta comer con todos, cuanta más gente mejor porque es más entretenido y sobretodo se te hace más ameno. Además particularmente siempre intento que cuando comemos no se hable de trabajo porque no es agradable. Todos los días, me encargo de avisar a todos para comer porque no me gusta comer solo, así que aviso a todos para comer a la vez. Creo que eso no es ser falso ni mucho menos, si acaso es ser educado.

Total, a los pocos días lo estuvimos hablando y tanto ella como yo nos dimos cuenta de que sus argumentos sobre mi aparente falsedad carecían de fundamentación alguna y acabé confirmando que yo no soy falso. La gente sabe que yo voy de frente y puede que a todos no les caíga bien (aunque tampoco lo pretendo) pero soy sincero y miro a la gente a los ojos. Dice mucho la mirada de las personas...

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