El Transistor

viernes, 10 de julio de 2009

Esta nueva entrada bien podía estar incluída en la sección de Emancipación, pero mi afición de escuchar la radio por la noches viene de antes.

Todo comenzó hace unos cuantos años cuando dormía en la misma habitación con mi hermano. Él se aficionó mucho antes que yo, pero un día yo no podía conciliar el sueño y mi hermano me dejó una radio. Me dijo que el "run run" de la radio me ayudaría a dormir y era verdad, me ayudaba y me sigue ayudando. Al principio solo lo escuchaba con ese fin, con el de ayudarme a dormir, pero con el tiempo las cosas fueron cambiando y ahora lo escucho porque en efecto, quiero escucharlo y hasta que no acaba el programa no me duermo.
Principalmente escucho "El Larguero" en la Cadena SER, es mi programa favorito, no por nada, sino porque los persiodistas que lo hacen (exceptuando a su director y presentador) son los mejores. Tomás Guasch, Manolo Lama, Alfredo Relaño, Manolete (y sus graznidos)... Luego también escucho alguna vez "Hablar por hablar" aunque este último lo oigo sólo para dormir, no porque me guste escuchar las desgracias de la gente o sus cosillas personales. Alguna vez que otra escucho "Al primer toque" en Onda Cero pero normalmente lo escucho cuando El Larguero no me gusta o cuando hablan de algo soberanamente aburrido.
Milenio 3 también en la SER, lo escucho un poco aunque da bastante miedo y acabo quitandolo. Para quienes no lo sepáis Milenio 3 lo dirige y presenta Iker Jimenez y antes que Cuarto Milenio ya tenía este programa.
Y por último escucho de vez en cuando "La Rosa de Los Vientos" en Onda Cero, un programa que yo lo catalogo de cultura en general. Está muy bien porque siempre se aprenden cosas interesantes y según me ha comentado mi hermano anteriormente el programa estaba mucho mejor cuando era presentado por Juan Antonio Cebrián (DEP), un humanista y un tío altamente inteligente pero sobretodo un tipo que no se metía en cosas políticas y su máximo afán era llevar la cultura a todo el mundo.

Eso es a grandes rasgos lo que escucho en la radio, o el transistor, como a mí me gusta llamarlo. No me gustan los programas de opinión ni de politiqueo porque te comen la cabeza y para escuchar sandeces prefiero poner la tele y ver al subnormal de Zapatero decir: "hay que apretarse el cinturón". Joe pues como siga aprentando al final me voy a cagar en los pantalones...

En fin una afición como otra cualquiera pero me encanta cuando llegan las doce de la noche y estas ahí tapadico con la radio debajo de la almohada espectante de escuchar algo interesante.

1 comentarios:

Sara dijo...

es tan de abuelo... mencantan esas aficiones, yo creo que todo tenemos una afición yaya que llevamos en secreto (o no tan secreto), la mía es bailar y cantar pasodobles, mi favorito es uno que se llama "soy cantante, soy torero".