A mi hermano

martes, 2 de junio de 2009

No sería justo. En este blog ha tenido cabida gente que ni siquiera llegan al rango de tal, gentuza como yo los llamo vamos y no era justo que mi hermano no tuviese una entrada dedicada exclusivamente a él.

Mucha gente sabe que he tenido roces con él, porque nuestra manera de ver las cosas y de entender la vida es completamente distinta. Lo que para mí es negro, él lo percibe blanco y viceversa. Eso es así pero, es algo que no podremos cambiar porque cada uno somos de una manera distinta y aunque podamos acercar posturas somos muy distintos. Y yo creo que eso, como todo en esta vida, tiene su parte buena y su parte mala porque en ciertas cosas no coincidiremos jamás pero también esa diferenciación nos complementa el uno al otro. Él es más temperamental, más impulsivo, jamás encontrarás dentro de su corazón ni una pizca de rencor o de mala fe. Puede equivocarse pero todos lo hacemos y yo el primero día sí y día también. Yo soy más calmado, más frío, y el rencor es algo con lo que he aprendido a convivir, si alguien me hace daño no se lo reprocho en el momento sino que busco una manera de hundir a esa persona. Yo sí que hago malas acciones con la clara intención de hacer daño, aunque luego recapacite y me arrepienta. Pero el daño queda hecho y es irreversible.

Recuerdo que cuando éramos más pequeños y dormíamos alejados, lejos de nuestra cama, de nuestra casa y de nuestra gente, yo no podía conciliar el sueño porque todo se me hacía muy raro pero ahí estaba él para hacerme reír hasta que me cansaba y me dormía de puro agotaiento. Jamás olvidaré esos pequeños-grandes detalles.

Como díria la Iglesia, él es un buen cristiano, porque si le abofetean una mejilla pone la otra las veces que haga falta. No sé, le tengo mucho cariño, un cariño muy especial y espero que nadie se moleste por lo que escribo en esta entrada pero para mí él es mi hermano, mi padre y mi mejor amigo. Esas 3 figuras juntas en una sola persona. Yo lo veo así, siempre ha estado ahí cuando lo he necesitado y sólo espero que él sepa que yo siempre estaré ahí también para lo que él necesite y cuando lo necesite. Daría y haría cualquier cosa por su bienestar.

2 comentarios:

Sara dijo...

De todas las entradas que has escrito y de todas las cosas que me has contado, esto que acabo de leer es lo que más me ha gustado! No sé qué tienen los hermanos, que aunque te hayas pegado hasta llorar, hayas conspirado contra ellos cuando érais pequeños, le hayas dicho mil veces "te odio, te odio, te odio!", al final son las personas que más se quieren. Yo siempre pensé que la persona a la que más quería en el mundo era mi madre, pero cuando me fuí a Irlanda me dí cuenta de que a la que realmente necesitaba tener cerca era a mi hermana, y a ella le pasaba lo mismo... Cuando volví todo el mundo me decía que cada vez que le preguntaban por mi se ponía a llorar, y que juraba y perjuraba que nunca se volvería a pelear conmigo... Me dan tanta pena los hijos únicos!

Un beso!!!

Anónimo dijo...

Me parece genial que le hayas dedicado esta entrada a tu hermano, a veces no nos damos cuenta e incluso no lo valoramos, pero muchas veces las personas que mas nos quieren o nos pueden apoyar realmente son las que mas cerca estan de nosotros. Ademas mira, tu hermano esta entre una de las mejores personas que conozco y al igual que tu le quiero mucho y ojala siempre pueda estar ahi para ayudarle o apoyarle en lo que sea, por supuesto a ti te digo lo mismo desde mi humilde posicion y aunque suene a "chorra"para mi siempre sereis mis primitos pequeños y siempre me tendreis ahi para lo que necesiteis, curiosamente nunca hablamos de esto ni de sentimientos ni pasteladas de estas pero no queria dejar pasar la oportunidad de hacerlo gracias a tu entrada que me ha puesto sensiblona, ya sois "grandes" snif.
Os quiero.