Un día como otro cualquiera me comentó que él tenía una página web dedicada a ese mundillo llamada alvicio.com y no sé como me propuso o le propuse entrar en ella. Así que un par de días más tarde le llevé un texto de cuatro o cinco hojas en que exponía de manera detallada las características de un par de consolas que estaban a punto de salir al mercado. A él, como director de la página, le gustó, lo publicó y no tardaron en llegar las críticas hacia el texto pero también los apoyos y las alabanzas.
Una vez dentro fui ganando importancia dentro de la web y fui ascendiendo. Puede sonar friki, pero empecé siendo un redactor más (creo que había 5 o 6 cuando entré) y acabé siendo el redactor jefe previo paso por jefe de sección. Es decir, al final del todo, era yo el que decidía qué cosas había que cambiar o que cosas no se podían publicar.
También recuerdo con mucha nostalgia las diferentes presentaciones de videojuegos que había en Madrid. Mi amigo Eduardo se encargaba de llamar a los organizadores de eventos y pedirles un par de pases de prensa así como también diferente material publicitario que consistía en folletos, chapas, pegatinas, y por supuesto juegos. Eso también estaba genial porque podías jugar a juegos antes de que saliesen al mercado y encima luego nos los quedábamos para usarlos en nuestras respectivas casas.
Lamentablemente en aquella época yo no disponía de acceso a internet por lo que los contenidos de la web comenzaron a actualizarse con demasiada tardanza y tuvimos que cerrar la web ante la imposibilidad de mantenerla a flote. Eso y que todos los redactores que había se cansaron y se marcharon. La idea sólo dio algo de dinero al final cuando la página estaba plagada de publicidad y algunas compañías como Nintendo nos tenían muy bien valorados. Eso también fue divertido porque conocí a un montón de peces gordos del mundillo e incluso redactores de revistas a los que los llevo leyendo desde los 12 años. No eran ídolos ni mucho menos, pero fue curioso. Llegaban allí con sus aires de grandeza, ni siquiera te saludaban, apenas probaban el juego y luego escribían cosas sin ton ni son, simplemente se dejaban llevar por los cheques que las compañias les mandaban a la redacción para que su juego obtuviese una buena puntuación en sus analisis y así la gente lo comprase... Parece mentira lo que puede hacer el ser humano para obtener éxito... Yo llegaba allí con mi pequeña libreta y no paraba de escribir datos y las sensaciones que los juegos me transmitían para luego plasmarlas en la red de redes y acercarselas a la gente para simplemente orientarles. Sabía lo que tenía que escribir porque sabía lo que a mi me gustaría leer en un artículo, de ahí que a la gente le gustasen mis artículos.
Me encantaba escribir porque disfrutaba explicandole a la gente lo que se iban a encontrar si compraban tal producto, pero lo que más me gustaba era leer las reacciones de la gente. Leer sus comentarios, cómo debatían en los diferentes foros y en definitiva mostrarle a la gente mi opinión y que la gente debatiese conmigo. Eso es algo que siempre recordaré y jamás olvidaré las largas tardes sentado frente al ordenador. Me lo tomaba muy en serio, eso nadie lo puede dudar.
Así que sí, he de confesar que ser periodista era por aquél entonces mi gran sueño y a día de hoy también lo es. Pero elegí otro camino y siendo realista es un sueño que cada vez se aleja más y más. Algunos de vosotros direis que soy jóven y que estoy a tiempo y bla bla bla. Eso ya me lo he dicho yo a mí mismo, pero el mundo del periodismo es muy complicado porque la gente es egoísta y retorcida y necesitas muy buenos contactos para poder hacerte un pequeño hueco. Así que este, mi humilde blog, es lo que más me acerca a ese sueño.

