El viernes me desperté y como de costumbre fui al garaje para montar en el coche y marchar al trabajo. De camino a él vi que estaba empezando a nevar con fuerza pero tampoco parecía que fuese a desencadenar el temporal que horas más tarde azotó la zona central de la península. Según avanzaba el camino la carretera empeoraba porque a la niebla y la nieve depositada sobre el asfalto se le unió el hielo, lo cual dificultó considerablemente la ya de por sí dura tarea de llegar hasta nuestros respectivos trabajos.
El trayecto fue largo pues tarde cerca de dos horas en recorrer los 17 km que separan mi casa de la oficina y de camino vi como bastantes coches se deslizaban de un lado a otro y como otros ya habían sucumbido ante el poder del hielo. Ya sabéis lo que se aconseja en estos casos: la marcha más larga posible, pisar el freno lo menos posible y dejar mucha distancia con el coche precedente. Luego está la gente incauta. Esa que lleva un "4 x 4" y piensan que con eso pueden conducir tranquilamente esté como esté la carretera. Hubo un momento que me adelantó un impresionante Lexus negro por el carril izquierdo y a los 300 metros ya se había chocado contra otro coche, detrozando todo el frontal del mismo.
El trayecto fue largo pues tarde cerca de dos horas en recorrer los 17 km que separan mi casa de la oficina y de camino vi como bastantes coches se deslizaban de un lado a otro y como otros ya habían sucumbido ante el poder del hielo. Ya sabéis lo que se aconseja en estos casos: la marcha más larga posible, pisar el freno lo menos posible y dejar mucha distancia con el coche precedente. Luego está la gente incauta. Esa que lleva un "4 x 4" y piensan que con eso pueden conducir tranquilamente esté como esté la carretera. Hubo un momento que me adelantó un impresionante Lexus negro por el carril izquierdo y a los 300 metros ya se había chocado contra otro coche, detrozando todo el frontal del mismo.
Cuando ves cómo se deslizan los coches y la impotencia de sus respectivos conductores sientes algo de miedo y extremas al máximo tus sentidos para evitar salirte de la carretera, pero extrañamente mi miedo no era ese. Siento ser tan escatológico pero después de dos horas en el coche, comenzaba a sentir una irrefrenables ganas de ir al baño porque además cada vez que miraba por la ventana veía la nieve y parecía un lienzo blanco que decía "pintame con tu brocha". Y mi preocupación máxima era esa: no llegar a tiempo al baño.
Ya en Barajas me percaté de que allí había nevado aún más y fui recibido con una espectacular guerra de nieve. Después de unos cuantos intercambios de bolas de nieve fuimos unos cuantos del trabajo a tomarnos un calefito para entrar en calor y nos sentó maravillosamente bien. Regresamos a la oficina y comenzó la peor parte de la tormenta de nieve, la cual sepultó los coches en poco más de media hora. Al rato llamó mi jefa que vive por Aravaca para decirnos que había intentado llegar pero que era del todo imposible porque había patinado y casi se da un golpe. Así que se dio media vuelta y nos anunció que la oficina quedaba cerrada. A todo esto ya eran las doce y media de la mañana y regresar a casa con el coche era muy peligroso, y por ende, decidí volver en Metro y tardé más de dos horas en llegar, pero al menos llegué sano y salvo.
Por la tarde fui a buscar a Elisa al cole con mi hermano (andando, logicamente) y fue entonces cuando más disfruté de la nieve. Una nueva guerra de nieve comenzó y yo no estaba dispuesto a dejarme ganar, por lo que me empleé a fondo para salir victorioso del conflicto. Y lo hice
Está mañana me levanté con agujetas de tanta carrera por la nieve y me fui a rescatar mi coche del trabajo, el cuál estaba hecho un cubito de hielo porque esta noche se ha llegado hasta los -8º en Barajas... Os dejo unas fotos tanto de Alcobendas como de Barajas. Algunas tienen mala calidad porque las tomé con la cámara del movil.
Ya en Barajas me percaté de que allí había nevado aún más y fui recibido con una espectacular guerra de nieve. Después de unos cuantos intercambios de bolas de nieve fuimos unos cuantos del trabajo a tomarnos un calefito para entrar en calor y nos sentó maravillosamente bien. Regresamos a la oficina y comenzó la peor parte de la tormenta de nieve, la cual sepultó los coches en poco más de media hora. Al rato llamó mi jefa que vive por Aravaca para decirnos que había intentado llegar pero que era del todo imposible porque había patinado y casi se da un golpe. Así que se dio media vuelta y nos anunció que la oficina quedaba cerrada. A todo esto ya eran las doce y media de la mañana y regresar a casa con el coche era muy peligroso, y por ende, decidí volver en Metro y tardé más de dos horas en llegar, pero al menos llegué sano y salvo.
Por la tarde fui a buscar a Elisa al cole con mi hermano (andando, logicamente) y fue entonces cuando más disfruté de la nieve. Una nueva guerra de nieve comenzó y yo no estaba dispuesto a dejarme ganar, por lo que me empleé a fondo para salir victorioso del conflicto. Y lo hice
Está mañana me levanté con agujetas de tanta carrera por la nieve y me fui a rescatar mi coche del trabajo, el cuál estaba hecho un cubito de hielo porque esta noche se ha llegado hasta los -8º en Barajas... Os dejo unas fotos tanto de Alcobendas como de Barajas. Algunas tienen mala calidad porque las tomé con la cámara del movil.
0 comentarios:
Publicar un comentario