Adiós Navidad!

martes, 6 de enero de 2009

Al fin! Ya era hora de que se acabasen las (para mí) malditas navidades. Estaba un poquito hasta las narices de tanta lucecita, villancicos repetitivos y seres diminutos denominados niños que de la noche a la mañana se habían adueñado de las calles. Lo único medianamente positivo de las navidades es el tráfico, o mejor dicho, la ausencia de él. Porque ir al trabajo y llegar en diez minutitos, eso es algo impagable así que lo único que tienes que hacer para evitar los susodichos atascos es no ir a los centros comerciales pues es ahí donde se encuentran las aglomeraciones y los tumultos. Cosa, por otro lado bastante dificil...

El lunes obviamente trabajé y fue un día bastante tranquilo en lo que a trabajo porpiamente dicho se refiere, pero lamentablemente me tocó quedarme "encerrado" en la oficina porque la cabalgata del pueblo de Barajas pasa justo por la calle de mi empresa y no podía moverme. Pero lo peor fue que después de esperar media hora llegué a Alcobendas y no me encontré con la cabalgata, me encontré con un montón de niños y padres absurdos que taponaban la entrada al garaje. En ese momento es cuando te dan ganas de comprobrar si tu coche es en verdad tan potente como el vendedor te dijo en su día. Pero en vez de barrer a la gente, te toca pitar y pedir un poquito de por favor para que se aparten, yo pueda aparcar y ellos puedan continuar pasando frío mientras esperan que los Reyes Magos hagan acto de presencia dentro de dos horazas.
De camino a casa es cuando te das cuenta de la ilusión que tienen los más pequeñajos, con ese brillo especial que tienen en su diminutos ojos, lo gansos que son algunos chavales (chavales que tienen más barba que yo) y el ansia de la tercera edad que se agolpa por conseguir cuatro caramelos guarrindongos.

No tenía pensado escribir ni una entrada más que hiciese referencia a las fiestas, pero tampoco me parecía bien empezar un nuevo año de entradas sin hacer ni una pequeña referencia al año que dejamos atrás. Es curioso cómo mi número favorito (el 8) se convirtió en un año bastante durillo, aunque como en todos, ha habido de todo.

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