Duro de mollera

viernes, 27 de marzo de 2009

Me desquicio yo solito. No soporto no entender algo, no me entra en la cabeza ciertas acciones y acabo enfadado conmigo mismo por no entenderlo. Si alguien me cuenta algo importante, aportando razones de peso o no, luego intento comprender las motivaciones de esa persona para contarme lo que me está exponiendo. Si sus razones coinciden con mi lógica y modo de actuar no hay ningún problema y lo comprendo perfectamente, pero si sus razones o motivos escapan de mi manera de pensar entonces empiezo a darle mil vueltas a todo para tratar de entenderlo. Al final acabo de la mal humor y más enfadado que una mona. Soy cabezota y posesivo, me gusta tenerlo todo bien planificado para no llevarme sorpresas inesperadas. Cuando esto ocurre, titubeo, dudo y al final acabo tomando una decisión errónea porque todo lo que hago ha de haber sido meditado previamente durante un tiempo. Yo no valgo para improvisar. Además se me nota cuando esto ocurre, porque pienso en las repercusiones de una decisión tomada "bajo presión" y me bloqueo durante unos instantes.
Tengo una manera de pensar algo rara, pero en cualquier caso me gusta tenerlo todo bien atado para evitar posibles errores.

1 comentarios:

Elisa dijo...

A veces está bien improvisar y salir de la rutina.