La Terminal

lunes, 21 de julio de 2008

Mi novia, simpre me dice que todas mis entradas son fatalistas o triste, pero es que mis historias son tristes, en su inmensa mayoría.
Pero también hay alguna simpática o por lo menos divertida, como por ejemplo esta que os voy a relatar.
El sábado pasado volvía mi novia de Escocia, después de abandonarme (sí, sí, cariño, has leído bien, me abandonaste) durante un mes. Ella me decía que se iba a trabajar, a hacer cursillos para empezar a impartir las asignaturas totalmente en inglés. Por el tema del bilingüismo y todo ese rollo. Primer error: el castellano está por encima de todas las lenguas, y si un chino, un indio o un colega del tito Bush quiere hablar conmigo, que aprenda español. Es decir quién quiere hablar con quién? yo necesito algo de ellos y les contacto en inglés y si ellos necesitan algo de mí deberían hablar conmigo en español. O por lo menos debería intentarlo para echarme unas risas...
Anyway (uy, "me se escapó"), el sabádo fui a buscarla a la T-4, en la cuál yo nunca había estado. Para llegar a ella, todo el mundo me aconsejó una ruta diferente y yo, muy agradecido, decidí ir por donde a mí me dio la real gana. Recordé el trayecto que hacía el autobús cuando iba a trabajar en él. Era un trayecto sencillo y rápido por la M-111, la antigua carretera de Barajas. Cunado llegué al punto de entrada con las barreras, me fijé en lo tristemente sencillo que le debió resultar a ETA colocar el coche bomba en dicha terminal. Las medidas de seguridad son irrisorias y paupérrimas, una simple cámara que capta tu matrícula y, espero, que la cara del conductor. Y ya está, a partir de ese momento puedes moverte con total libertad por cada uno de los distintos módulos que componen el parcking. No digo que tengan que poner a los G.E.O armados hasta los dientes y cacheando a todo el mundo, pero coño, que menos que un poli en la garita que te pida el D.N.I y te registre en un ordenador o algo así. No os parece?. Después entré en la gigantesca Terminal y comprobé el monitor de llegadas. El vuelo procedente de Londres se había retrasado, pero bueno eso no era un problema porque ya me lo habían dicho. Decidí aposentar mis nalgas en los duros y grisaceos asientos de la t-4 mientras observaba el comportamiento nervioso y excitado del populacho. He de volver a resaltar la falta de policías dentro de la terminal. En fin, dejémoslo...

Me percaté de que las cámaras de televisión se encontraban presentes, a la espera de cazar la llegada de algún famoso. En seguida pensé en La Pantoja o alguna de estas tiparracas, pero no fue así. Los jugadores del Real Madrid volvían después de un periodo de relax en tierras portuguesas. Allí estaban Robben, Cannavaro, la nenaza de Guti y su mujer absurda, la cual atropelló a un hombre con el carrito porta equipajes... también estaba el "Pipita" Higuaín, Van Nistelrooy, Soldado, Saviola, y otros menos conocidos como Javi García.

Cuando por fin cesa el tumulto y las aglomeraciones, llega el momento esperado durante muchos días, la vuelta a casa. Pero la cosa no acabó aquí, mientras esperaba cerca de la puerta de llegada, dolor de riñones incluído, me crucé con mi profesora de transportes, Inés, de la cual guardo bonitos recuerdos y una anécdota inolvidable... Creo que esa anécdota se merece una entrada.

Depués de esperar una hora de reloj y ver desfilar a la gente que llegaba cargadita con ensaimadas y bronceados como budas de Tailandia, comenzaron a aparecer los paliduchos procedentes de sitios en los que el sol brilla por su ausencia. Y entre ellos, estaba mi chica. A partir de aquí, sintiendolo mucho, la censura no me deja narraros el resto de la historia. Lo siento, bueno no. Ajo y Agua. :)



1 comentarios:

Sara dijo...

Que te encontraste a Inés???

Sí sí, espero ansiosa la entrada sobre esa ANAcdota.