La Odisea del Forfi

jueves, 24 de abril de 2008

El año pasado decidí comprarme un coche dado que conducir es uno de mis hobbies favoritos. Me decanté por un Ford Fiesta del año 2000, segunda mano por supuesto. El coche tenía bastantes kilómetros (119.000!!!) pero había algo en él que me decía "compralo".

Al principio todo muy bien, el coche me respondía y cumplía con las expectativas. No era ningún maquinón pero me llevaba de un sitio a otro, que, a fin de cuentas, es para lo que sirve un coche. A primeros de Septiembre empezaron los problemas. Cada vez que me detenía en un atasco la temperatura del motor ascendía hasta los límites en los que dices "vale, vale, aún no veo el fuego, pero como siga subiendo yo me voy pitando". No obstante yo aguanté como un campeón y así estuve varios días hasta que decidí llevarlo al taller. Después de varios días de pruebas y test, me dijeron que al coche no le pasaba nada, ni se calentaba ni nada de nada, pero que lo probase y si me volvía a pasar se lo llevase sin falta.

Recogí el "auto" y las primeras semanas funcionaba bien, pero al poco tiempo volvió a hacer de las suyas. Era raro porque, había días que no se calentaba y otras semanas en cuanto me pillaba un poco de atasco se calentaba más que un alemán en Benidorm. Yo, incauto de mi, decidí seguir utilizando el forfi todo el invierno, se calentase o no.

Pero hubo un día en el que el motor dijo basta. No recuerdo muy bien el día exacto en el que se me pusieron por corbata, pero lo que sí recuerdo es que fue en Febrero y era martes.

Como cada día, yo me dirijía al trabajo junto a mi amiga Ana. El día era cálido y el motor sonaba aparentemente normal. Llegando casi al Centro de Carga Aérea, Ana se percató de que el motor hacía un ruido extraño. Cada vez que pisaba el acelerador el motor emitía un ruido parecido al de una cafetera. No le dí mucha importancia y continuamos nuestro camino hacía nuestros respectivos "curros". Una vez que estacioné, observé que un pequeño hilillo de humo emanaba del capó. Qué hice? lo que todo el mundo, abrir el capó, echar un vistazo con cara de "hago esto porque es lo que he visto en las pelis pero en realidad no tengo ni pajolera idea de mecánica". Una corriente de vapor salía de alguna parte, pero no logré saber de donde.
Abandoné el coche y me fui a trabajar sabiendo que tendría que llevar otra temporadita el coche al taller.

Después de un duro día de trabajo en la cueva de Barajas, me dirigí hacía el coche con la esperanza de que me llevase hasta Alcobendas, concretamente hasta mi taller. La odisea empezó bien, el coche se calentó lo normal y no hacía ruidos extraños. Pero, incrédulo de mi, a la hora de incorporarme a la Nacional 1 comenzaron los problemas. El motor volvió a "bramar" como una cafetera a punto de salirse el café, justo en el momento donde necesitaba toda la potencia, pues la incoporación a la nacional hace un poquito de cuesta y es en curva. Esa incorporación la solía hacer en 5ª velocidad y a una media de 80 kilómetros hora. Aquél fatídico día tuve que hacerlo a 30.... Entre en 5ª y había algo de retención por lo que decidí reducir a 4ª y hacerlo a 60. El problema fue que el motor se quedo sin potencia, y yo iba reduciendo marchas para intentar conseguir algo de esa potencia que tanto necesitaba. Reduje hasta 2ª mientras todos los coches perseguidores me daban las largas, no obstante yo les avisé de que tenía problemas mecánicos con los "warnings"

De repente un soplo de suerte, la cuesta se acabó y volví a engranar marchas hasta alcanzar una velocidad de crucero normal. Pero eso solo había sido la punta del Iceberg. Todavía quedaba lo peor.

Entré en Alcobendas por el paseo de la chopera y, claro, me pillaron todos los semaforos en rojo. En el primero me fijé que volvía a emanar una corriente de humo procedente del capó, pero esta vez era mucho mayor que por la mañana. Sólo me quedaban unos 500 metros para llegar a mi taller y en ese semáforo empecé a trazar en mi mente la ruta más corta hacia él.

El último problema surgió en una calle con mucha pendiente y de sentido único. Os lo imaginais?? Pues sí , efectivamente el motor (ralentí loco incluído)se caló. Formé un tapón... todo el mundo pitando, gritando... entonces me encomendé a todos los dioses habidos y por haber y con un golpe magistral de muñeca conseguí arrancar el motor y continuar mi marcha hasta el taller.

Fue dificíl y la única vez que me he puesto nervioso con el coche. Mi amiga Ana me dijo que tenía la cara desencajada.... pero bueno y quién no

Después de eso, siguieron 2 semanas en el taller. Resulta que el ruido de cafetera era porque tenía una valvula pisada pero aparate de eso la junta de la culata estaba estropeada.

La verdad es que no se me ha vuelto a calentar pero creo que se me está volviendo pisar la dichosa valvula. Pese a ello, quiero a mi Forfi, y el día que me deshaga de él seguro que lloro.

El primer coche es muy importante y problamente será el que recuerde con más cariño

Dicho lo cual, ¿sabéis lo que significa la siglas de FORD, verdad?

Fabricación Ordinaria Rotura Diaria. Eso era lo que decía mi abuelo.

El bien y el mal

miércoles, 23 de abril de 2008

El otro día, no se muy bien por qué me acordé de mi antiguo pofesor de filosofía: Isidro Pecharomán Tristán. Alias: Medio dedo. Medio dedo porque su pulgar tenía la mitad de tamaño que un pulgar sano y saludable. Por mucho que el se empeñaba en esconderlo en su puño, al final siempre acababas mirándole al mismo sitio, era algo inevitable.
Aún recuerdo lo mucho que odiaba sus clases, su asignatura y a él personalmente. Pero el otro día recordé una clase suya que trataba sobre la moralidad de nuestras acciones.
Resumiendo un poco, trataba sobre si las acciones del ser humano son buenas o malas, sobre quién decide si una accion es buena o mala.
Eso me llevó a replantearme algunas de los actos que veía por la calle y, por qué no, repalntearme algunas de mis acciones.
¿Quién decide si un acto esta bien o mal? ¿Cómo se decide eso? Sé que este ejemplo lo habréis oído multitud de veces, pero está mal cruzar el mar, llegar a un país de forma ilegal para tener una mínima opotunidad de vivir? Todo es demasiado complicado pero la moralidad es algo que no se puede medir, por mucho que la Ley cada día ampare más y más cosas.
Creo que ya he pensado suficiente por hoy. Mi neurona se ha recalentado.
Esta entrada va dedicada a capullín del Medio dedo. Con cariño, mamón

Bienvenidos!!

martes, 22 de abril de 2008

La verdad es que al principio esto de los blogs me parecía una pérdida total de tiempo, no le veía la gracia a cotillear la vida de los demás. Todo cambió cuando "me enganché" de mala manera al blog de mi amiga Sara. (No os lo perdáis, es muy bueno).

Luego recordé mi pasado cuando escribía sobre videojuegos en una página web que creamos un amigo y yo. Me encantaba escribir y sobre todo saber que lo que escribía era leído por gente a la que le importaba lo que escribía. Es una afición que tenía muy olvidada y que quería recuperar.


Puede que el título del blog no sea el más atrayente, pero no os preocupéis. Aparte de historias un tanto tristes o penosas, intentaré escribir alguna cosa alegre y, por qué no, divertida. No obstante mi vida no ha sido muy alegre ni fácil, que digamos, por ello tal vez mis entradas serán así...
Intentaré actualizarlo semanalmente (espero tener tiempo) y que os guste.


Bienvenidos, hijos del Heavy Metal