Hoy iba a ser una gran día para mí porque después de un tiempo iba a tocar la batería (una de verdad) en el grupo de mi hermano "The Blackbirds". Estaba muy ilusionado porque como sabéis tocar la batería es para mí algo grande, algo que me gusta mucho y toda la semana pasada había estado preparando sus canciones.
Ojalá pudiese decir que todo salió a pedir de boca, pero todo lo contrario, no estuve para nada acertado por muchos motivos:
Primero porque era la primera vez que me sentaba a una batería de verdad, empecé a conocer su reacciones, su sonido y todo en general. Durante los primeros minutos de calentamiento probé varias veces los platillos y no me gustó su sonido, estaban muy machacados y en mi opinión en vez sonar como platillos sonaban como un gong y directamente renuncié a ellos.
Ya cuando empezamos a tocar, en la primera canción perdí estúpidamente el tempo de la misma y acabé tocando muy lento, a eso también ayudó el hecho de que al renunciar a los platillos y basarme todo el tiempo en ritmos básicos me aburría y sin darme cuenta me iba de la canción poco a poco.
Al tiempo que yo veía que fallaba los ritmos me ponía nervioso, se me agarrataron los músculos y toqué con miedo. Una de las primeras cosas que aprendí con la batería o una de las primeras reglas para tocarla, es no tocar ni muy rápido ni muy fuerte sino con firmeza, sabiendo qué es lo que tocas y convencido de dónde golpeas. Eso es esencial pero no lo hice, me puse nervioso. Quería hacerlo tan bien que me salió fatal, y eso que estuve toda la semana pasada escuchando una y otra vez sus temas pero cuando llegamos sólo tocamos versiones de canciones que conocía de oídas pero poco más y para nada conocía los ritmos de batería de esas canciones. Eso tampoco me ayudó mucho la verdad...
Tampoco estuve concentrado al 100% en lo que hacía en ese momento, y es raro porque tocar la batería siempre me había aislado del resto de cosas, de mis estúpidos pensamientos y es cierto, no estaba a lo que tenía que estar pero qué queréis que os diga, soy humano y ciertas cosas es imposible quitarmelas con tocar la batería. El fin de semana no comenzó como a mí me hubiese gustado y supongo que ese pensamiento me superó, se metió en mi mente y no me dejó concentrarme en lo que estaba haciendo. Otro punto a mejorar vaya, la concentración.
Fue un cúmulo de factores lo que me hizo tocar tan mal, pero principalmente fui yo el que fallé. Fallé al grupo y me fallé a mi mismo que es lo que más me duele. Al terminar el ensayo acabé con dolor de brazos de lo agarrotados que estaban y con un increíble dolor de cabeza.
Pese a todo no voy a tirar la toalla aún, sé lo que hice mal y voy a tratar de mejorarlo porque sé que lo puedo hacer mucho mejor y mi primer paso debe ser encontrame agusto mientras toco, si no es así entonces sí que tendré que abandonar el barco.
Mi nota: 2/10